CHERNOBIL NORA ZOAZ
Han sido muchos años participando de un proyecto, al que hemos dedicado, con alegría, muchas horas de nuestro tiempo libre, muchos esfuerzos y sobre todo mucha ilusión. Pero ha llegado el momento de pasar página.
Han sido varias las razones que nos habían hecho perder esta ilusión por el proyecto, pero en ningún caso han primado “razones personales” para abandonar el barco.
Si que pudiéramos sentir que algo nuestro dejábamos en la Asociación, pero hay razones ajenas a este personalismo, que, valoradas colectivamente por un grupo de personas voluntarias de Araba, Gipuzkoa y Bizkaia, son las que han llevado a la decisión de iniciar nuestro propio camino con un proyecto que quiere ser abierto, cercano y en el que se trabaje con ilusión.
Y hemos comenzado a andar y a trabajar en esta nueva asociación CHERNOBILEKO UMEAK que a muchos nos ha hecho recuperar la ilusión perdida.
No tenemos intención de generar polémicas, pero es inevitable hacer unas reflexiones sobre las razones que nos han movido a tomar esta determinación.
Hace unos cuantos años la Asociación Chernobil decidió que su labor pudiera ser más fructífera si se incorporaban nuevas personas a la Junta Directiva y se abría a personas voluntarias que quisieran colaborar. Algo elemental: cuantas más personas participen mas y mejor trabajo podría desarrollar la Asociación. Se amplió la Junta Directiva y se incorporaron voluntarios, consiguiéndose unos crecimientos espectaculares. Sin tener datos exactos, las cifras se incrementaron de 157 en 2004 a 210 en 2005, 295 en 2006, 398 en 2007, 397 en 2008 y 333 en 2009.
Sin embargo, y a pesar de lo que exteriormente pudiéramos aparentar, el diagnóstico de la Asociación no era bueno. La incorporación de voluntarios era nula, cada vez existían mas abandonos y el trabajo se concentraba en muy pocas personas.
En esta situación, que algunos valorábamos como debilidad, pero que no era una opinión unánime, nos dirigimos a “Indartu” un programa de fortalecimiento de asociaciones, en el que un grupo de expertos realizarían un diagnóstico y propondría un plan de actuación. Todo esto con un costo muy reducido para la Asociación, ya que el propio programa Indartu buscaría subvenciones para sufragar el costo de su intervención (95 % BBK 5 % Asociación sobre importe aproximado de 3.000 €).
Iniciado el proceso de diagnóstico, determinaron que la solución al problema de la Asociación no pasaba por su intervención ni por el programa Indartu, sino que debería de ser Bolunta la que realizara el acompañamiento y tutelara las propuestas que se deberían de debatir en el seno de la propia Asociación (la intervención de este organísmo era sin costo alguno).
Así se inicio un proceso que ha durado año y medio y en el que participaron la Junta Directiva y personas voluntarias de la Asociación. Durante la última fase de este proceso Bolunta pidió expresamente que no hubiera más dimisiones y que procuráramos no afrontar temas que generaran conflicto.
Las soluciones propuestas fueron tres:
La primera continuar como estábamos.
La segunda funcionar por territorios históricos y crear una federación que coordinara trabajos conjuntos.
La tercera era mantener la estructura actual, creando un equipo de trabajo que estaba conformado por dos miembros de la Comisión Ejecutiva, dos miembros mas de la Junta Directiva, una persona voluntaria por cada territorio histórico y la presencia de dos miembros de Bolunta con voz, pero sin voto.
En el momento de decidir sobre las facultades que este equipo debiera tener, en la Junta Directiva se rechaza la propuesta de Bolunta, alegando razones jurídicas. A pesar de presentar en posterior Junta Directiva un informe jurídico que justificaba tanto la opinión de que si tenía cabida jurídica, como la de que no la tenía, no se cambia la postura.
Bolunta decide retirarse del proceso, ya que no se ha aceptado la solución por ellos propuesta y apoyada inicialmente por la Junta Directiva.
En ese momento planteé que estábamos en la situación que nadie aparentemente quería, que era continuar como estábamos, ya que esta opción no tuvo ningún apoyo.
Se plantea la cuestión de que se debe cambiar la situación, ya que estábamos en un callejón sin salida, pero lo que se palpa es, dentro de una situación de mucha tensión interna, la actitud de “que le vamos a hacer, hay que seguir trabajando”
Por el camino han quedado muchas personas voluntarias, que con esta misma actitud de “que le vamos a hacer, hay que seguir trabajando”, han sido ignoradas, su trabajo no tenido en cuenta o incluso criticado y, por supuesto, convenientemente vituperadas.
Algunas personas hemos considerado que, efectivamente, hay que seguir trabajando, pero no necesariamente en el seno de una organización en la que ha instaurado EL PENSAMIENTO ÚNICO y en la que las personas voluntarias éramos meras herramientas en manos de unas pocas personas que manejan la Asociación según sus criterios.
En anteriores dimisiones de miembros de la Junta Directiva, se ha solicitado una reconsideración de su postura, pero en esta última, en la que hemos dimitido cuatro miembros de la misma, ni siquiera se nos ha pedido una explicación. Tal vez éramos ya molestos, por nuestra insistencia en la crítica interna, tan necesaria por otra parte en todas las organizaciones, y era mejor que nos fuéramos para “dejar trabajar a los que trabajan”.
Una persona una opinión y un voto. Esta frase la comentó una persona socia que acude regularmente a las asambleas y es una idea que una asociación que quiera seguir teniendo clarividencia, debe de mantener. Las personas que se involucran en el trabajo en exceso, a veces pueden perder perspectiva y se precisa de opiniones neutras que ayuden a corregir rumbos erróneos.
Yo no puedo ser cómplice nuevamente de nuevos “enterramientos” de voluntarios ni quiero participar en una organización que ha perdido la visión humana y se ha convertido en un Ente Superior a todo, todos y todas, en el que la frase “la Asociación es mas importante que las personas” se convierte en un arma muy peligrosa.
Espero que con nuestra retirada de la Asociación, que descargará tensiones internas, se liberen energías para reconducir Chernobil por un camino de transparencia, cercanía a las personas socias y voluntarias, familias y a quien se acerque a conoceros.
También espero, sinceramente, que sirva para generar un debate interno sobre el rumbo que estaba adquiriendo la Asociación Chernobil, donde aún existían familias que no hablaban por miedo a que no trajeran a su niño o a su niña, donde entrar en la élite de los voluntarios del “Hit parade” es tarea ardua y difícil.
Espero, en definitiva, que la Asociación Chernobil, se conteste a la pregunta de “Chernobil nora zoaz?”.
Un saludo solidario.
miércoles, 20 de enero de 2010
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